domingo, 4 de octubre de 2015

Familia

Políticos y grupos de presión sugerirán que si la política familiar fuera modificada, con solo que el divorcio fuera dificultado o facilitado en un país determinado, podrían encontrarse rápidamente las soluciones a nuestros problemas. 
El matrimonio se considera un contrato que puede disolverse “cuando el marido y la mujer lo deseen”. Incluso si un cónyuge se opone, puede concederse el divorcio cuando el “afecto mutuo” haya desaparecido.  
La familia tradicional se parece mucho a un cajón de sastre. La familia tradicional era, sobre todo, una unidad económica. La producción agrícola involucraba a todo el grupo familiar. No eran solo las mujeres las que no tenían derechos; también los niños.  
Los detalles varían de sociedad a sociedad, pero las pautas son visibles casi en cualquier parte del mundo industrializado. Solo una minoría de gente vive ahora en lo que podríamos llamar una familia estándar de los años cincuenta.  
Hoy la pareja casada o no, está en el núcleo de la familia. La pareja vino al centro de la vida familiar al menguar el papel económico de la familia y convertirse el amor.  
Mientras que estadísticamente el matrimonio todavía es la condición normal para la mayoría de la gente, su significado ha cambiado totalmente. El matrimonio significa que una pareja está en una relación estable y puede, en efecto, promover esa estabilidad, pues hace una declaración pública de compromiso. Sin embargo, el matrimonio ya no es el principal elemento definitorio de la pareja 
El matrimonio ya no es una institución económica, pero como compromiso ritual puede ayudar a estabilizar relaciones por otra parte frágiles. Si esto se acepta para las relaciones heterosexuales debe valer también  para las homosexualesHay muchas cosas preocupantes en el estado actual de la familia, en occidente y fuera de él. Es igual de erróneo decir que toda forma familiar es tan buena como cualquier otra como mantener que la decadencia de la familia tradicional es un desastre. 
La igualdad sexual no es sólo un principio nuclear de la democracia. Es también relevante para la felicidad y la realización personal. Muchos de los cambios que está experimentando la familia son problemáticos y difíciles. Pero hay estudios en Estados Unidos y Europa que demuestran que poca gente quiere regresar a los papeles tradicionales del macho y de la hembra o a la desigualdad sancionada legalmente. 

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